lunes, 2 de marzo de 2015

capítulo 3

Me empecé a preparar para la cena con Marcos. La verdad es que era la primera vez que salía con un chico que no conocía de nada y además a cenar, así que no sabía que ponerme -ya que no me había dicho a que restaurante me iba a llevar'. Por suerte, mirando el armario encontré el vestido negro corto, mi preferido.
Lo  había comprado para una ocasión especial, el cumpleaños de Sofía; porque nos había invitado a cenar a Marta y a mí, además de sus amigas y Rubén, no sabía que ponerme. La razón por la que lo compré fue porque había adelgazado bastante ya que desde semana santa había empezado hacer mucho ejercicio y por mis dolores de cabeza comía poco. Con la tontería adelgacé más de 10 kilos en muy poco tiempo, por primera vez estaba conforme con mi cuerpo y no me daba igual que todo el mundo me dijiera que estaba más delgada, ya que con ese tema empezaron desde las vacaciones de navidad. 

Volviendo al tema que nos ocupa.

Cogí unos zapatos preciosos que, en mi opinión son los que mejor van con este vestido.

¡Ya tenía lo que me iba a poner! Solo me faltaba saber qué hacer con mi pelo, la verdad siempre lo llevo suelto pero, no se porque, me apetecía causarle una mejor impresión a Marcos; mientras me duchaba decidí que me iba a dejar el pelo suelto y recogido con unas orquillas para que me cayera por el hombro dejando al descubierto el vestido.


Me estaba terminado de maquillar cuando sonó el teléfono de la habitación. Me pegó un susto de muerte, porque no  esperaba ninguna llamada. La deje pasar pero seguían insistiendo, así que no me quedó más remedio que contestar.

-¿Diga?
-Señorita Martín siento la molestias.
-No importa, ¿qué pasa?
-Tiene una llamada de España
-¿Sabe quien es, Rodrigo?
-Sí, me ha dicho que se llama Marta, ¿quiere que le pase la llamada?
-Sí, por favor
-De acuerdo, cuelgue. Cuando vuelva a sonar el teléfono será su llamada.
-Perfecto, muchas gracias.

Me estaba poniendo muy nerviosa no paraba de caminar de un lado a otro y el teléfono no sonaba. Cuando al fin sonó creo que no le dí ni tiempo a que sonara más de una vez.

-Hola Marta
-Hola pequeña
-¿Como estás?
-Bien pero... la que tiene que preguntar soy yo
-Está bien
-Dime ¿como te encuentras Alejandra?
-Estoy bien, solo llevo un día aquí.
-Sabes que si quieres estás a tiempo de volver ¿no?
-No, no. De momento me quedo. Además, no me va tan mal para llevar tan solo un día.
- ¿Por qué?
-Esta mañana mientras corría me choqué con un chico y he quedado a cenar con él hoy.
-Si que estas aprovechandó el tiempo. *reía*
-Es una cena de disculpa porque él fue el que me llevo por delante y yo pagué mi enfado con él.
-¿De buena mañana y ya estabas cabreada?
-Si, si te soy sincera no dormí muy bien. Me desperté a las seis y llevaba muchas horas corriendo, porque cuando choqué con él ya eran casi las diez de la mañana
-¿Has comido algo?
-Si cuando llegué al hotel me compré un bollo 
- ¿Y no has comido nada más en todo el día?
-Sí Marta, a la hora de comer tomé unos spaguettis a la boloñesa. No te preocupes ¿vale?
-Está bien, no te enfades. Es que sabes que no me gusta que corras tanto y comas tan poco.
-Lo sé, pero de verdad estoy bien, ¿Te parece bien que hablemos mañana? Es que me tengo que terminar de arreglar ya, porque quedé con Marcos a las ocho.
-Claro. Diviértete, cena en condiciones y sobre todo disfruta de la compañía de ese chico. Y... olvidate de los problemas ¿Sí? Otro día hablamos, te quiero Alejandra.
- Y yo Marta.

Faltaban 5 minutos para las 20:00. Estaba impaciente por ver a Marcos y necesitaba que llegará pronto, al menos antes de que cambiara de idea y saliera corriendo.
Estaba por mirar una cosa en el móvil cuando él apreció. Iba guapísimo con ese traje negro y sin corbata
Iba muy elegante y con un toque de informalidad que le sentaba genial.


-Hola Alejandra ¿cómo estas?
-Hola *sonreí* Bien y ¿tú?
-Bien, gracias *me devolvió la sonrisa* ¿nos vamos?
-Claro pero...  ¿A dónde vamos?
-¡Sorpresa! ¿Te gustan las sorpresas?
-A veces depende del día...
-Interesante...
-Si tú lo dices...

Nos subimos en su coche. Era un Audi. Nunca he sido una experta en coches, eso se le da genial a mi hermana Cecilia, pero es mi marca favorita.

Nos  subimos en el coches y con nosotros se subió el silencio, que no era incómodo Solo se escuchaba de fondo la canción de Taylor Swift "Blank Space". Sin darme cuenta la empecé a cantar, me la sabía de memoria de tanto escucharla.



No me di cuenta de cuando llegamos, pero el restaurante era precioso, pequeño y acogedor.
Poco a poco iba descubriendo que Marcos era muy caballeroso y eso me gustaba. Lo que no me llegaba a imaginar era que me iba a enamorar de él como lo hice.

La cena estuvo increíble pero me dejó sorprendida lo que me dijo:

- Alejandra... ¿Te puedo hacer una pregunta?
- Sí, claro
-¿ Te esta gustando la cena?
-Si , ¿por qué?
-No sé... Es que me da la impresión de que estás sonriendo, pero que en realidad no estás aquí
-Lo siento... Pero si me está encantado la cena y tu compañía. El problema es que suelo dejarme llevar mucho por mis pensamientos y da la sensación de que no estoy en lo que tengo que estar. Pero tranquilo, porque me lo estoy pasando muy bien.
-¿sabes una cosa?
-No *reí* Dime.
- Eres una chica muy misteriosa.
-¿ Por qué piensa eso?
- Por una sencilla razón *explicó* Tienes unos ojos preciosos pero están tristes. Intentas sonreír pero aunque tu sonrisa es bonita es demasiado fría.
-Gracias por los cumplidos. Supongo que quieres saber por qué soy tan misteriosa, ¿no?
-Si. Me encantaría saber en qué piensas porque por mas que te miro no logro descubrirlo.
- Está bien. Solo te voy a decir que si, soy muy misteriosa y has acertado en tus apreciaciones, pero vas a tener que esperar para saber el porqué.
-¿Y eso?
-No tengo ganas de hablar y ... la verdad, nunca sabrás a ciencia cierta lo que pienso, ya que no yo misma lo sé.
-Lo que yo te diga, Alejandra.
Eres una mujer muy misteriosa. *reímos*
-Venga, brindemos por ello.
-Es una gran idea. *sonreímos*



No hay comentarios:

Publicar un comentario