las imágenes que vi me dejaron impresionada, así que no tardé mucho más en querer ir. Llamé a recepción para que me consiguieran un coche y que estuviera lista para cuando bajara. Una cosa que me sorprendió fue que cuando me contestaron en recepción me llamaron ´Señora Russo´ no me lo podía creer. No sé porqué Marcos había dicho que era su esposa, cuando realmente no somos nada, pero parece ser que la farsa de momento continuará hasta que vuelva y Marcos de señale de vida. Aunque de momento, tampoco está mal. Ya ha pasado un día entero siendo su ´señora´ ya que cuando nos hicimos novios, no duramos ni doce hora juntos. Estaba un poco cabreada pero no tenía tiempo que perder así que me arregle para poder irme, ahora iba a ser yo la que haría que Marcos me esperara. Cuando llegué a recepción la señorita del mostrador me dijo:
- Señora Russo, su coche ya está listo.
-Muchas gracias, ¿puede dejar un mensaje para mi marido?
-Por supuerto.
-Gracias.
la señorita me entregó un folio y un sobre para que dejará el recado iba a ser muy corto así que le puse lo siguiente:
'No sé en que momento se te ha ocurrido decir que soy tu esposa y no consultármelo, pero da igual cuando vuelva ya discutiremos ese punto. No me esperes despierto, no se a que hora volveré
Alejandra'.
Le entregué el sobre a la chica y ella me dió un sobre de Marcos, después lo abriría ,ahora tenía prisa, por lo que leí en internet para llegar al Monte Pellegrino tardaría dos horas por lo menos, así que me monté en el coche que por suerte era de mi marca favorita y de color negro descapotable. Alquilarlo habrá sido bastante caro, menos mal que el gasto lo paga mi supuesto marido. No voy a pensar ahora en su farsa.
DOS HORAS DESPUÉS:
Cuando llegué la vista desde arriba eran hermosas
cuando me aburrí decidí bajar a la playa era hermosa, encima había un restaurante marino justo al final de la costa ,así que me paré a comer y el resto del día lo pase en la playa. Cuando quise darme cuenta ya era de noche, las vista eran impresionantes, así que saqué una foto. Quería tener un recuerdo de esa ciudad, llamaba Santa Rosalía.
Mientras volvía al coche encendí el móvil, tenía un montón de llamada perdidas de Marcos y unas cuantas de Marta, como supuse que estarían preocupado decidí devolverles las llamada la primera fue a Marta.
-Hola Marta.
-Hola Alejandra,¿dónde estabas?
-Me fui de excursión.
-Aaah ,es que llevo todo el día llamándote y estaba preocupada.
-Lo siento, la verdad es que no estoy en casa, Ya que no estoy en casa.
-¿Dónde estás?
-En Palermo, el médico me recomendo que me tomará unas vacaciones y Marcos pensó que sería buena idea venirnos unos días aquí.
-¿Qué te ha pasado?
-Nada. ¿Te acuerdas el otro día cuando te conté que las cosas iban mal con Marcos? Pues decidí seguir tu consejo y a medida que esperaba a que él llegará me dio un ataque de ansiedad bastante fuerte, tanto que pasé la noche en observación, pero ya estoy bien
-Me alegro que estés bien ¿y las cosas con Marcos, cómo van?
-Eso no está solucionada ni creo que se solucione, ya que él ha dicho en el hotel que soy su esposa.
-¿Has hablado con él?
-No, está mañana cuando me desperté , ya no estaba, espero que ahora cuando llegué esté
-Bueno te dejo, pero intenta hablar las cosas con él.
-Esta bien, te quiero.
-Y yo también te quiero pequeña.
No hacía ni cinco segundo que había terminado de hablar con Marta, cuando me volvió a sonar el móvil, era Marcos, así que decidí contestar, ya que estaría preocupado.
-Diga.
-Alejandra, se puede saber ¿dónde estás?
-Hola, Marcos, lo primero bajas el tono.
-De acuerdo, pero ¿dónde estás? que te llevo llamando todo el día.
-Lo sé, lo he visto, pero quería estar tranquila, además pensé que no te importaría, ya que no estabas cuando me desperté.
-No seas insolente.
-Y tú no pidas explicaciones que no te corresponden.
-Perdón.
-Vamos a empezar de cero ¿te parece?
-Sí por favor.
-Hola Marcos¿cómo estás?
-Hola, estoy preocupado.
-No te preocupes, he ido de excursión al Monte pellegrino, en Santa Rosalía.
-Pero, estás en Palermo
-Sí.
-¿Tardarás mucho en volver?
-No, solo dos horas.
-Esta bien, te espero para cenar.
-De acuerdo, así de paso hablamos ¿te parece?
-Sí, creo que tenemos que dejar de evitarnos.
-Sí, en eso estoy de acuerdo contigo, ahora nos vemos.
Era verdad que teníamos una conversación pendiente, solo espero que en la dos hora que hay de camino junto a la media hora hasta el hotel, me de tiempo a de encontrar el valor que me hace falta para afrontar está conversación. Que no termine como la de hace un mes, ya que los día que nos queden en Palermo me gustaría pasarlos con él bien y no enfadados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario