Tenía una energía increíble, lo primero que se me ocurrió preguntar fue" ¿qué hora es?"
- La una.
- ¡Que tarde, por dios! Y tu guapa ¿cómo te llamas?
-Andrea.
-Encantada de conocerte, ¿Me puedes decir dónde estoy?
-Estamos en casa de mis abuelos.
-¿Está Marcos por aquí?
-Si, está abajo en el jardín con los abuelos y mis padres.
-Vale ¿ Te parece que bajemos? necesito hablar con él.
Cogí a la niña en brazos y me dirigí al Jardín. Marcos estaba allí como me había dicho la nena. Todos reunidos. Él estaba con dos hombres más al lado de una parrilla y las mujeres estaban sentadas tomando un refresco. La niña me llevo corriendo hasta donde estaban ellas. Nada más verme me saludaron; dupusé que la primera que habló era la abuela de Andrea.
-Hola, yo soy Amanda encantada.
-Igualmente, yo soy Alejandra. ¿Me podría decir dónde esta Marcos?
-Si pero, ¿te encuentras bien?
-Si, no se preocupe señora, solo me duele la cabeza y estoy un poco desubicada. ¿Dónde estoy?
- Tranquila, esta es la casa familiar de los Russo.
-¡Ah! Es preciosa, ¿y usted como se llama?
-Ay discúlpame. Yo me llamo Alicia, soy la hermana de Marcos.
-Encantado, ahora si me disculpa voy a ver a Marcos.
Fui caminando despacio ya que me encontraba mareada y un poco cabreada; no me gustan las sorpresa y creo que antes de que Marcos me trajera a su casa debería haberme consultado.
-Buenos día caballeros.
-Buenos días preciosa- dijieron todos.
-¿Te encuentras bien Alejandra?
-No Marcos, ¿Podemos hablar a solas?
-Sí, por supuesto.
-Papá, cuñado ¿os ocupaís de terminar la comida mientras hablo con ella en el despacho?
-Si hijo, no te preocupes.
Cuando llegamos al despacho, él me quiso dar un abrazo para que me tranquilizara pero se lo rechacé, estaba demasiado cabreada. No me gusta que decidan por mí y menos una persona que conozco desde hace solo un día.
-¿Qué te pasa Alejandra?
-¿Tú no podías haberme consultado si quería venir a casa de tu familia?
-Sí, lo habría hecho pero estabas dormida y yo también estaba cansado. No entiendo por qué te enfadas.
-Podrías haberme despertado y si estabas cansado yo hubiera conducido hasta la ciudad y cada uno hubiera dormido en su casa.
-Tú no tienes casa aquí.
-Cierto, pero me quedo en un hotel, ¿Y qué crees?
-Dime
-No me gusta que decidan por mí, me molesta un montón.
-¿Sabes lo que yo veo, Señorita Martín?
-No. ¿Qué ve Señorito Russo?
-Veo que eres una niña con un carácter de mil demonios, que eres muy misteriosa y.. *interrumpió*
-Vale, ya se que te parezco misteriosa, anoche me lo dejastes bien claro.
-No interrumpas... También veo que eres tímida.
-Mira, déjalo. No quiero seguir escuchándote, solo quiero saber dónde esta mi bolso para poder irme.
-No, les dije a mis padres que nos quedaríamos a comer.
-¿Qué manía te ha entrado por decidir por mí?
-Lo siento. ¿Hacemos un trato?
-¿Qué propones?
-Nos quedamos a comer y si lo pasas mal, en cuanto lleguemos a la ciudad no me vuelves a ver.
-Trato hecho.
-¿Ahora me puedes decir dónde arreglarme?
-Si, por supuesto
Él le pidió a su hermana que me prestara algo de ropa para no estar de vestido todo el día y como hacía calor, ella me acompaño; me prestó un bikini que me encantó.
Su hermana Alicia era muy amable conmigo, pero no paraba de mirame. Intuía que quería preguntarme algo pero no se atrevía, así que fui yo la que rompí el hielo.
-¿Me quieres preguntar algo Alicia?
-Sí... Pero por favor, no pienses que soy una entrometida.
-Tranquila, pregunta lo que quieras.
-¿Que relación tienes con mi hermano?
- La verdad ... ninguna.
-¿Cómo?
-Muy fácil: Nuestra cita de ayer fue una cita de disculpas porque el chocó conmigo y yo pagué mi enfado con él, pero realmente hace un día que nos conocemos.
-Ah, pensaba que había algo más. Eres la primera desconocida que trae a casa.
-¿Si?
-Si, mi hermano no suele traer novias, ni amigas ni ... nada.
-Bueno, aunque lo conozco de un día tu hermano es muy divertido y nuestra relación de momento se basa en discutir y pedirnos disculpas. Y bueno, pasarlos bien con las citas de disculpas.
-¿Vas a seguir conociendo a mi hermano?
-No lo sé, todo depende de como me lo pase aquí.
-¿ Y eso?
-Cosas de tu hermano y mías...
Pero si no te vuelvo a ver, ha sido un placer . Y por cierto, tienes una niña preciosa.
Antes de bajar ella me prestó un vestido precioso y me puso una condición (Alejandra, quiero que solo me devuelvas este vestido en manos de mi hermano, si nunca más te vuelvo a ver, pero si es al contrario, te lo regalo.)
Ella me dejó tranquila para que me cambiara. No podía parar de pensar que sin conocerme de nada y sabiendo que soy misteriosa me ha traído a la casa familiar. Eso habla muy bien de él.
