lunes, 6 de abril de 2015

REFLEXIÓN




Aunque llevo unos días en Italia y Marcos es muy amable, antes de continuar contando lo que pasa con nosotros y como va mi estancia aquí,vamos hacer un parón para reflexionar sobre una cosa que me pasó cuando estaba por coger las vacaciones de semana santa. Es  unos de los secretos que algún día tendré que contarle a Marcos.


Todo empezó en el mes de marzo, concretamente el jueves 5 de marzo. Por fin me tocaba mi primera visita al psicólogo; no las tenía todas conmigo de que fuera buena idea, ya que me había pasado los tres meses anteriores valorando los pros y los contras. He de decir que lo hice mal porque aunque solo he tenido dos consultas con él ,no he sido del todo sincera.

Mi última visita fue el 17 de marzo,;ese día por la tarde tenía dos exámenes de inglés. Fui al psicólogo y me dijo algo que me dejó pensando pero que aparte a un lado ya que necesitaba mis cinco sentidos para poder memorizar el diálogo en Inglés que me tocaba hacer con Sofía. Tardamos tres hora en memorizarlo y no la teníamos todas con nosotras. Esta vez estábamos más pesimista que en la primera evaluación, ya que era más complicado porque en vez de un diálogo fueron dos y encima eran diferentes...
Pero como siempre lo sacamos adelante.
 Mientras hacíamos el examen parecíamos agobiadas y parecía que no nos iba a salir y al final sacamos un 8 -(tengo que  decir que Sofía y yo solemos ser bastantes pesimista y quejarnos mucho; esta vuelta la que más se quejó fue ella , pero al final nos salió bien,incluso estando nerviosas)- el examen escrito también salió bien.

Yo terminé mi examen y salí ha esperar al pasillo ,allí tenemos unas mesas dónde nos podemos sentar y seguir estudiando, reunimos con los compañeros del otro grupo o comparar impresiones con los compañeros de clase. En eso salió Marta a repartir los cuadernos que le faltaba dar a los chicos de mi clase y entre ellos,  el de Sofía. Y como yo estaba sentada en una mesa apartada,porque necesitaba y quería estar sola, ella no me vio así que le preguntó a Diego por Sofía  a lo que él le contesto que todavía estaba haciendo el examen. Justo cuando Marta estaba por guardar el cuaderno, él comento que yo ya había salido y como siempre me lo entregó. Después se despidió de nosotros y se fue a la sala de profesores.

Me lo pensé mucho antes de tocar la puerta de esa sala para hacer una simple pregunta que llevaba dando vuelta desde que salí del psicólogo, así que me armé de valor y llamé a la puerta.

-Hola Alejandra
-Hola Marta ¿te puedo hacer una pregunta?
-Claro
-¿Es cierto que se me nota que estoy demasiado nerviosa?
-¿A que viene esa pregunta?
- A que hoy estuve en el  psicólogo y me dijo:"dices lo que piensas,pero lo que expresas es confuso"
-Lleva razón
-¿Por qué?¿Tanto se me nota?
-Sí, se te nota un motón, sobretodo en tu lenguaje no verbal
-¿Cómo?
-¿Quieres escuchar la verdad?
-Sí, sino no te pediría tu opinión
-Está bien, pero te aviso que igual no te gusta
-No importa, quiero saberlo, Después me ocupo yo de asumirlo y digerirlo
-De acuerdo, ahí va:

"Se te nota en que a veces tienes la mirada perdida, que no te enteras de lo que te dicen, que estás en Júpiter. Juegas mucho con la mano y con tu pelo, no eres capaz de estarte quita en la silla. Pero para ponerte un ejemplo más claro, ahora mismo no me estás mirando y estamos hablando...
Tienes la vista perdida, esta vez  clavada en el suelo, y yo estoy aquí."

-¿Te sirve la respuesta?
-Sí
-¿Pero?
-Pero no era lo que quería escuchar... Aunque bueno  es la verdad
-Exacto
-No importa ,pero me gustaría hablar contigo de esto más a fondo y cuando estemos tranquilas las dos
-Me parece genial, ¿Qué  te parece el martes que viene?
-Esta bien. Recuérdamelo el lunes y lo organizamos
-De acuerdo. 

Salí de ahí bastante pensativa, así que decidí irme a comprar cosas para merendar con Sofía. 
Cuando ella salió nos pusimos las botas a comer chucherías pero nos encantan. Después dimos matemáticas y dejé de pensar en lo que me había dicho Marta y el psicólogo, era lo mejor.

Llegó el Lunes y al final cambiamos la hora de tutoría para el jueves , y  cada día íbamos cambiando la hora porque nos estaban mareando con la recogida de las notas. Al final ese jueves tuve clase de historia y nada más terminar me dieron las notas, pero me quedé hasta que ella terminó de entregar las notas al resto.
Cuando termino eran las 19:00.
Nos tiramos hablando solo una hora,  pero me sirvió para darme cuenta de que tenía que asumir mis decisiones y sobre todo que pedir ayuda no es de estúpidos.
Todo el mundo en algún momento de su vida tiene que pedir ayuda.


Después me fui de vacaciones a Gandía ,donde estaban mis padres e iba a disfrutar de mi semana de vacaciones ya que a pesar de mis dolores de cabezas y mis problemas había aprobado todo con sobresalientes 

Ahora me tocaba disfrutar de mis vacaciones y asumir las cosas.

Una vez alguien me dijo que  los ojos son el espejo del alma y en este momento mis ojos eran el reflejo de un alma rota, unos ojos tristes; comparando unas fotos de mi bautizo con una de ahora se notaba como habían pasado los años y como me han cambiado los ojos. En la foto de mi bautizo se ven unos ojos grandes llenos de curiosidad y alegría; todavía no tenía ni un año pero supongo que era feliz.
Ahora miro cualquier foto mía de este último año y solo veo unos ojos profundos, tristes y llenos de experiencias dolorosas que yo no pedí vivir, pero que me tocaron igualmente.
Cuando eres pequeño y te subes a un columpio, tu meta es columpiarte los más alto posible y te diviertes porque solo te tienes que impulsar tu con tus piernas, y cuánto más te balancees, más alto subirá el columpio. Por eso a veces cuando crecemos y pasamos por un parque y lo vemos vació, aprovechamos para montarnos en ello y recordar viejos tiempos, porque ya hemos perdido la inocencia que caracteriza a los niños y que les hacen adorables.
Pero al crecer nos damos cuenta que la vida se asemeja más a una montaña rusa. Que un día puedes estar arriba del todo y otro abajo y que no siempre estás contenta porque ya has comprendido que la felicidad no es una línea recta y duradera, que la felicidad es un conjunto de momentos  que suelen durar poco. También aprendemos que las cosas buenas son las que se acaban si no las cuidas y que hay que disfrutar de ellas porque las cosas malas vienen solas y a veces tardamos en reaccionar y saber que hay que pedir ayuda ,que el tiempo no se va a parar a que tu decidas tomar la riendas de tu vida, ya que es decisión de uno mismo el pedir ayuda.
Pero cuando se hace hay que hacerlo por uno mismo y no por el resto ya que lo importante es lo que tu quieras  hacer con tu vida, y yo en este momento no sé que hacer con ella. Pero si sé que necesito ayuda y que aunque me tenga que comer el orgullo creo y estoy segura que ha llegado el momento de pedir ayuda y hacer las cosas bien, pero no por lo demás si no por mi misma . Es hora de buscar quien soy y eso depende de mí y no del resto del mundo; una vez escuché a Malú decir "los sueños corren más rápidos que nosotros y  llega un momento en que se tropiezan y nosotros los alcanzamos y logramos hacerlos realidad" pero para ello hay que pelear y por más difícil y cuesta arriba se nos ponga la vida hay que levantarse todo los días e intentar solucionar las cosas. Para eso, una de las cosas que tengo que asumir es que llevará tiempo y como dice el dicho "el tiempo lo cura todo" pero no estoy del todo de acuerdo con ello
Así que unos de los propósito que dije que haría nada más volver de vacaciones sería pedir ayuda, pero pedirla por mí y no por el resto porque de verdad aunque me duele el orgullo por primera vez en mi vida tengo que pedir ayuda porque la necesito y como me dijo Marta "todos alguna vez en la vida pedimos ayuda" ya veremos como sale pero lo que estoy segura que aquí en Italia antes o después tendré que retomar esta ayuda y dejar cerrada las cosas en Madrid,pero todo a su tiempo. Ahora voy a provechar lo que queda de día con la familia de Marcos. Todos me tratan genial , en especial Marcos que está pendiente de mí a cada instante , aunque parezca un poco rara esta reflexión recuerdo que me ha venido mientras me fumaba un cigarro columpiándome en la hamaca que hay en el Jardín ,de esa casa que es preciosa,

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