martes, 5 de mayo de 2015

MIEDO

El miedo puede ser un gran aliado o convertirse en tu peor enemigo... Eso es lo que a mí me había pasado. Siempre luché contra el miedo y me consideré una persona valiente, pero no lo era. No sé en que momento me quedé estancada y el miedo se apoderó de mí . Tanto es así que mientras todos rehacían sus vidas yo solo podía mirar como la mía había sido destrozada y que no me quedaban fuerzas para arreglarla y empezar de cero.
Hay una frase que dice "el pasado no se puede curar" y estoy totalmente de acuerdo; pero se puede intentar que duela menos... ¿no? Al menos para poder seguir adelante.
También hay una frase de Kahlil Gilbran que dice "el dolor es lo que rompe el caparazón que bloquea la compresión".
No sé como arreglar mis problemas y tengo  miedo pero siempre he escuchado "cada final es un comienzo".
Me gustaría creer que es verdad.

Había pasado un día increíble con Marcos pero era hora de volver, de poder estar con él y mostrarme tal y como soy. Me ha encantado pasar el día en su casa, ver lo unido que está a su familia, pero necesito saber por qué me ha traído aquí, cuando no me conoce de nada e incluso piensa que soy misteriosa, la verdad no lo entiendo, pero ya se lo preguntaré. Al final, para un secreto que el tiene, teniendo yo mil guardados que no quiero que sepa... Porque a lo mejor cambiaría su opinión sobre mí; dejaría de ser la chica misteriosa por la chica cobarde que es lo que realmente soy. Porque si fuera valiente, me hubiera quedado en España y hubiera hecho frente a mis problemas por más dolor que me provocara el hablar de ello. Como me dijo Marta en un correo al volver de las vacaciones de semana santa, da la sensación de que sigo sin querer afrontar mis problemas y que intento huír de ellos y aunque por todo los medios intenté hacerme creer que ella no llevaba razón , a medida que pasaba el tiempo se la iba dando , tanto que eso me ha llevado hasta donde estoy ahora, y no se por qué me importa lo que piense Marcos, ya que solo lo conozco de un día... Pero estoy segura de que el día que sepa la verdad, no querrá saber nada de mí.

Estaba tan metida en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que habíamos llegado a la catedral del pueblo y que él me estaba hablando. Cuando me dí cuenta estábamos otra vez en la carretera.

-¿A dónde vamos Marcos?
-A la playa
-Pero... yo quiero ir al hotel
-Ya, pero parece ser que en el único sitio en el que hablas es en la playa y yo quiero hablar.
-¿De que quieres hablar?
-De lo que piensas
-No pienso nada.
-No te creo
-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Sí
¿Porqué te interesa tanto saber lo que pienso? Solo me conoces de un día
-Porque me pareces una chica muy misteriosa y eso me crea curiosidad
-¿No me conoces el dicho de " la curiosidad mató al gato"?
-Sí; pero puedo asumir el riesgo
-¿Por qué?
-¿La verdad?
-Si
-Porque aunque sea de un día me importas demasiado y no sé por qué.

Nada más escuchar esto me quedé pensando en que lo único que le podía decir es que no se hiciera ilusiones, simplemente porque soy de las personas que salen huyendo. Pero a lo mejor había llegado la hora de hacerle frente al miedo.
Aunque para eso antes debería perdonarme a mi misma y eso era una tarea complicada, ya que no sé como hacerlo. ¿Acaso alguien sabe?


Desde que el psicólogo me había dicho que tenía que absolver a la niña pequeña que había sido, que no tenía la culpa de nada, le di mil vueltas intentado perdonarme a mi misma, pero siempre llegaba al mismo punto. No podía perdonarme porque me sentía culpable y si pudiera volver atrás intentaría cambiarlo todo. Me dedicaría única y exclusivamente a ser una niña pequeña y una adolescente y no la adulta responsable que siempre he sido. Puede que todo fuera más fácil, pero como bien dicen, de los "y sí..." no se pueden vivir. Así que por una vez voy a dejarme llevar por el corazón y haré algo que a lo mejor está mal aunque después me arrepienta, debo ser impulsiva. Al llegar a la playa tenía ganas de cantar y de gritar a la vez. Me acordé de una canción de Luis Fonsi que se llama "Gritar" y la empecé a cantar como si el alma me fuera en ello. ¡Necesitaba desahogarme y cantar. ¿No dicen que cantar sana el alma? Pues mi alma estaba demasiado rota.


Marcos no dejaba de mirarme. El pobre no entendía nada, pero pronto lo entenderá o por lo menos intentaré que me entienda. -Cantas genial Alejandra. -Gracias. Ahora creo que ha llegado el momento de contar algo. -Te escucho. -No he venido a Italia de vacaciones, he venido huyendo de mi pasado y para intentar arreglarlo con la distancia. No te voy a contar todavía cuales son esos problemas solo te puedo decir que sigo necesitando ayuda psicológica para poder arreglar las cosas y que en cuanto me instale aquí retomaré esa ayuda. También te puedo decir que no soy una persona valiente, por lo menos no lo considero asi... y que también soy de las que salen corriendo, aún después de darles mil vueltas a las cosas y no encontrar la solución, salgo corriendo. Así que mi pregunta es ¿después de escuchar esto quieres seguir quedando conmigo? -Sí. -¿Por qué? -Porque quiero ayudarte y que poco a poco dejes de ser misteriosa. -Pero no lo entiendo. -Me da igual que hayas salido huyendo de tu país, lo único que sé y que te prometo es que te voy a ayudar en lo que pueda y no te voy a dejar sola. -Por favor, no prometas lo que no puedes cumplir... Además no me conoces de nada. -Cierto, pero soy de los que cumplen lo que prometen. Además me da igual que solo te conozca de un día Alejandra. Me gustas y solo por eso voy a correr el riesgo, solo te pido un favor. -¿Cuál? -Que cuando tengas ganas de salir corriendo, de tirar la toalla, antes de hacerlo me llames. -De acuerdo. ¿Ahora me puedes llevar al hotel? -Sí, pero antes...
Ya sabía que los italianos eran muy apasionados y es verdad que con ese beso él me sorprendió, incluso hizo que sonriera y eso se lo agradeceré eternamente. Cambié de idea. Le cogí de la mano y en compañía de un silencio bastante cómodo empezamos a pasear por la playa. Estoy segura de que con él todo va a ser más fácil, y solo espero que cumpla su promesa.
mientas caminábamos a la playa se me vino una pregunta a la cabeza que había recibido por Ask de una gran amiga y consejera, esta tan metida en mis pensamientos recordando que otra vez Marcos me sacó de ellos y como era lógico quería saber en que estaba pensado, así que esta vez antes de que mi hiciera la pregunta le dije lo que pensaba

-Marcos ¿sabrías describirme con tus años tu vida?
¿Cómo?
-así mira:

"diecinueve años llenos de mentiras y decepciones, diecinueve años de alegrías y penas, diecinueve años de mil batallas perdidas y alguna ganada, diecinueve años de risas y llantos.
diecinueve años"

él se quedó pensativo así que continuamos caminado y admirando a la vez el bonito atardecer que nos acompaña 

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