Estaba amaneciendo cuando me desperté. Él se veía hermoso durmiendo, y otra vez no quise despertarlo, decidí esperarle para desayunar juntos. Mientras escribí el correo a Marta contándole como están las cosas para que me diera su opinión:
para:
marta.martinez@hotmail.com
Asunto:
me encantaría tu opinión
Texto:
Buenos días Marta.
Las cosas con Marcos han dado un vuelco un poco raro, en vez de arreglar nuestras cosas, hemos empezado un juego que no se como va a terminar, solo se que parte de ese juego es ser ´la señora russo´. Cuando me llamaron así, la primera vez me cabreé y estaba dispuesta a reclamarselo, pero al final no lo hice, sino que lo sume a lista que tengo pendiente desde la última discusión; sin embargo el me propuso que jugarámos, no se muy bien de que va el juego, solo que desde que estamos jugando, todo va bien, no hemos discutido ni una vez, y aunque solo ha sido una noche me lo estoy pasando bien con él. Como cuando empezamos a compartir la casa; bueno ya te contaré en que termina este juego.
Espero que tú estés bien , te quiero mucho
besos
Alejandra.
Lo envié y me dediqué a esperar a que Marcos se despertará, a eso de las nueves se despertó y me pregunto: ¿Guapa que haces despierta?
-Nada, solo te observaba.
-Muy bien, y has hallado algo interesante.
-No, solo he confirmado lo guapo que eres.
-Muchas gracias, pero ¿Podrías acercarte y darme los buenos días?
-Sí, por que no.
Me fui acercando muy despacio, y a la vez iba moviendo las caderas en un baile muy sensual, él no paraba de mirar el contoneo de mi cintura y eso me encantaba, cuando llegué le pedí que estuviera muy pendiente y le hice un mortal hacia delante para terminar en la cama. Lo que viene siendo una voltereta de todo la vida. Él me abrazo y los dos juntos nos fundimos en un delicado y apasionado beso de bueno días. Después pedimos el desayuno.
él me aviso de que estaba el desayuno, cuando salí del baño, solo vi eso, él no estaba. Sin embargo justo cuando empezaba a pensar mal, me abrazó por la espalda y me dijo "te quiero señora Russo". Me gire para contestarle y le dije, sabiendo que era un juego podía decirle la verdad y no tener que dar explicaciones, "yo no lo quiero señor russo, yo lo amo", nada más terminar el me besó y me entregó una rosa preciosa
desayuno entre carias, risas y besos. Era un día magnifico, por fin tenía un buen recuerdo después de una mágica y estupenda noche en un hotel.
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